miércoles, 25 de agosto de 2010

¿Vuelo soñado o sueño volado?

Era un día hermoso, no importaba si se veía el sol o si estaba nublado, si hacía calor o hacía frío, estaba en el aeródromo, al lado del hangar, dándole de comer al Flyer, preparándolo para salir a volar, y esto es lo que hacía que el día fuera hermoso.
Despegamos, nuevamente esta sensación que invade mi cuerpo, paz, alegría. Aquí estoy, en el cielo otra vez. Pretendo estar aquí a cada rato, venir a este mundo de libertad, donde no hay límites si no infinitud.
En medio del vuelo, unos bañados atraen mi atención, reduzco la potencia y pierdo altura, despacio voy bajando, cada vez mas cerca, estoy ahora a 1 metro sobre el agua, me mantengo a esta altura y vuelo, me dejo llevar por este paraíso, siento el olor de la naturaleza, esa mezcla de olores a agua, tierra y fresca vegetación, puedo observarlo todo, arbustos, plantas, agua, veo varias aves, están allí, posando. Un nido, realmente grande, sobre unos juncos, es una cigüeña, está cuidando sus huevos, son enormes, ella no se mueve de su casa, paso muy cerca, pareciera que podría tocarla. Una pareja de carpinchos me descubre invadiendo su terreno, corren un poco, se paran, me miran, los miro, nos entendemos, continúan con su camino y se sambullen al agua. El bañado se convierte en un arrollo, que serpentea en el medio del campo y yo sobre él, juego a que sigo su forma, suspendido en el aire, divirtiéndome, volviendo a ser chico, disfrutando, admirando la belleza de lo simple, de lo natural.
Luego de estos 10 minutos de placer máximo, retornamos, mas potencia y a ganar altura, estoy perdido en el cielo, decido apuntar al norte y en algún momento me cruzare con la ruta sobre el suelo que será mi guía para llegar.
Estoy pleno, vuelos así no hay todos los días.
¿Volé o soñé? De todas formas fue maravilloso.

jueves, 5 de agosto de 2010

En la radio

El sábado 17 de este mes estuvimos como invitados en el programa Reencuentro que sale en FM Fundación (104.1MHz o www.fmfundacionlaplata.com.ar), allí estuvimos presentes Enrique, Martín, Matías, Jorge (el conductor del programa) y yo. Compartimos una hora, donde nos divertimos mucho, contamos que eran los ultralivianos, como fué que nació nuestra pasión por el vuelo y más. Si querés escuchar como salió aquí dejo la grabación.

jueves, 15 de julio de 2010

¿Somos uno al volar?

Domingo a la tarde en el aeródromo, llega el Flyer y Matías me dice: ´´Dale, chequealo que salís vos``.
Chequeo, todo en orden. A la pista. Despegamos, ascendemos hasta los 500 pies, dibujamos unos círculos perfectos por ambos lados sobre un molino. Ascendemos un poco más, a 700 pies. Hacemos un 180, esto es: cortar motor cuando estás paralelo a la pista, y hacer los virajes para posar las ruedas justo sobre la pista (salió hermoso). Despegamos nuevamente y una vez arriba:
Sebastián: Ahora vamos a hacer una emergencia, pero distinta a las que tantas veces hemos practicado. La situación es esta: estás exactamente como estás ahora, pero se rompe la palanca de mandos.
Yo: .Uhh!
Sebastián: si, así que soltá la palanca. ¿Qué hacemos, como podes pilotearlo?
Yo: Nos tiramos, ¿estaremos muy alto? (obviamente broma)
Sebastián: Jajaja. Dale, ¿como hacés?
Yo: con el trim regulo la velocidad, con el acelerador la altura y con los pedales hacemos los virajes.
Sebastián: muy bien Pablo, entonces dale, hacete el circuito y vamos a aterrizar.
Hacemos el circuito, el Flyer vuela y me responde, su ser se junta con el mio, parece saber a donde quiero llevarlo. Sin embargo hacer los virajes solo con los pedales se siente raro, cuando lo hago descender reduciendo la potencia primero cabecea y luego se acomoda, la tentación por agarrar la palanca de mandos es grande, encima la veo que está ahí, disponible, esperándome, preguntándose ´´¿Qué estás haciendo?``. Me suelto y acepto que este vuelo va a ser diferente, me adapto a algo desconocido, en fin, también para el Flyer es una experiencia fuera de lo común, pero siento que cree en mí, que confía en lo que hago y deja que lo guie.
Sebastián: ahora que estás bien cerquita del suelo agarrá la palanca y ponelo en la pista. Viste que se puede volar incluso sin la palanca de mandos.
Yo: Guau! Esto estuvo muy bueno. Groso.
Voy viendo en volar muchas enseñanzas de vivir, esto de salir de lo establecido, de permitirme dejar de querer controlar la situación y dedicarme a estar presente, a sentir, a ser yo.

lunes, 31 de mayo de 2010

Con los pies en la tierra.

Volar es hermoso, me libera, me da otra perspectiva del mundo, me muestra la simpleza, la enormidad. Me da paz pues las conversaciones internas se apagan. Es puro placer que alimenta mi ser.

Ahora bien, no todo es maravilloso, también tiene sus cosas frustrantes y esto es lo que estoy viviendo hoy: llevo tres, o tal vez cuatro semanas sin poder volar, ya no sé ni el tiempo transcurrido.

Extraño ese rato de hangar, los mates con amigos, las bromas, subirme un ratito al monoplaza imaginando las travesías que vendrán. El chequeo, el momento del toqueteo con el avión, pasar mis manos por las alas, sentir la tela; por la hélice, por toda su estructura, disfrutando de sentirlo, cuando termino, mirar y oler mis manos. Extraño esas sensaciones en el momento de despegar, o la del momento de aterrizar, o cuando el viento me zamarrea un poco para que no me olvide que estoy en el aire, que no hay certezas, y que vale la pena.

Atado, con los pies en la tierra, siento esa terrible necesidad de estar allá arriba.

QUIERO VOLAAAAAAAAAAAAAAAR!!!!!!!!!!!

martes, 4 de mayo de 2010

Así lo siento


Encontré este texto en internet con el que me siento identificado, lo comparto pues refleja lo que sentimos varios de estos locos que volamos.


SER PILOTO ES ...

Existen dos variedades de pilotos, aquellos que llevan en su sangre la necesidad de volar por la misma razón que necesitan dormir, comer o respirar y aquellos que lo hacen simplemente por tarea, por obligación o porque no tienen otra alternativa. Los últimos, usualmente llegan a la profesión por casualidad u otra forma no planeada.
Los primeros, frecuentemente tienen la inquietud desde la niñez cuando veían en los aviones algo notable, místico, sublime quizás. Muchos de estos empezaron de pequeños a construir modelos de aeroplanos o acumulando fotos, pósters o cualquier otra colección con motivos aéreos. Conocían las especificaciones y datos de cualquier avión con lujo de detalles. Cuando crecen y tienen la fortuna de realizar su sueño de niñez, disfrutan enormemente su trabajo, se sienten (y son) los hombres más afortunados del planeta. “Los Pilotos son una clase aparte de humanos, ellos abandonan todo lo mundano para purificar su espíritu en el cielo, y únicamente retornan a la tierra después de recibir la comunión de lo infinito.” Este grupo conoce la diferencia entre volar para subsistir y subsistir para volar. La aviación les enseña orgullo como también humildad y, a pesar de que volar es un hechizo, ellos caen voluntariamente víctimas de su maleficio. Cuando en tierra, y durante días soleados, observan continuamente el firmamento añorando estar allí. Durante días lluviosos y nublados, recrean los procedimientos de vuelo en sus mentes.
El piloto sabe que el mejor simulador de vuelo está en él mismo, en su imaginación, en su actitud; porque la mente del piloto está siempre accesible a elementos nuevos y comprende que para volar necesita creer en lo desconocido. No obstante, los pilotos son hombres lógicos, calmados, disciplinados, que por necesidad precisan de pensar claramente, pues de otra manera se arriesgan a perder violentamente la vida.
Al sentarse en la cabina, el verdadero piloto no ata su cuerpo al cuerpo del avión, todo lo contrario, a través del arnés él amarra el avión a sus espaldas, a su completa anatomía. Los controles de la aeronave pasan a ser una extensión de su persona. Esta simple acción une al hombre y al aparato en la simetría de una sola entidad, en una mezcla única e indescifrable. Cada vibración, cada sonido, cada olor tiene sentido, y el piloto los interpreta apropiadamente. No hay duda de que el motor es el corazón del avión, pero el piloto es el alma que lo gobierna. Los pilotos no ven a sus objetos de afección como máquinas, todo lo contrario, son formas vivientes que respiran y poseen diferentes personalidades. Hay momentos en que dialogan y hasta riñen con ellos. Estos seducidos mortales perciben a los aviones con dotes de belleza incondicional.
Porque nada estimula más los sentidos de un aviador que la forma exquisita de una aeronave. No lo pueden evitar, están infectados por el sortilegio y vivirán el resto de sus vidas cautivadas por el embrujo de su belleza.
Para el piloto, percibir un avión es como encontrar un familiar perdido, una y otra vez. Cuando el destino trágico muestra su inexorable presencia y hay vidas que se pierden en infortunios aéreos, la esencia del piloto se entristece por lo acontecido. Más no podrá evitar, quizás por un infinitesimal segundo, que la sombra de su pensamiento se remonte al aparato y un golpe de aflicción, por el “amigo” caído, le sea inevitable.
Para el aviador, el sonido de pistones es una espléndida sinfonía, el sonido de un jet la síntesis de la fuerza. Aviones peligrosos no existen, solamente no pilotados adecuadamente. Para él, los aeropuertos son altares del talento humano, allí se realizan diariamente los desafíos y milagros frente a la energía de la naturaleza y la fuerza de la gravedad. Son lugares sagrados donde el ritual de volar se exalta y se glorifica, de donde caminos y fronteras se contraen y el mundo empequeñece. En los que igual se llora de alegría que de tristeza. En donde nacen esperanzas y sucumben ideales. En los que se evocan sitios lejanos y se añoran ausentes queridos. En donde en el sonido del silencio habitan los recuerdos y las hazañas de gigantes.
En el aire el piloto está en su elemento; es su hogar es allí donde él pertenece. Es allí donde él logra liberarse de las esclavitudes que lo sujetan a la tierra. Es un obsequio de los dioses y el aviador lo acepta con respeto y alegría. Este privilegio le permite escalar las prodigiosas montañas del espacio y alcanzar dimensiones en el firmamento que otros mortales no han alcanzado. Este regalo le permite apreciar la perfección del Creador y la absurda pequeñez de los humanos. Le permite, igualmente, reconocer que nadie ha visto la montaña hasta que ve su sombra desde el cielo.
Distinguir una persona que ha ofrecido su alma a la aviación es fácil: en una muchedumbre, cuando un avión pasa, su mirada se tornará inmediatamente al firmamento buscándolo, y no descansará hasta hacer contacto visual con el objeto de su distracción; no importa cuántas veces haya visto el mismo avión, es preciso verlo. Es algo inconsciente y se origina espontáneamente.
Los pilotos quizás puedan explicar los elementos físicos del vuelo, pero describir lo que ocasiona a su existencia es imposible. Porque explicar la magia de volar está más allá de las palabras…

“Papá, dejé mi corazón allá arriba.” Francis Gary Powers, famoso piloto de la USAF, derribado sobre la Unión Soviética en 1.960, describiendo su primer vuelo a la edad de 14 años.

domingo, 28 de marzo de 2010

EAA 29ª Convención en vuelo

Estuvimos presentes en la 29ª Convención de la EAA, fuí con mi hijo, que quedó fascinado. Era un mundo de gente, todo un evento, muchos aviones para ver y un show acrobático impresionante. Aquí van algunas fotografías de máquinas voladoras y un videito.
Espero lo disfruten como lo hemos disfrutado nosotros.















Viento cruzado

Un día, hace un par de meses, me toco aterrizar con viento cruzado a 90º, realmente se generó una dificultad para mí. Hicimos 3 o 4 aterrizajes, 2 de ellos tuve que abortarlos y subir nuevamente, hacer el circuito y vuelta a intentarlo.
Fue algo así: ya estando en inicial, voy descendiendo hacia la pista, pero no la veo en el frente, la veo por el costado haciendo un ángulo de 35 o 40º con respecto a la nariz del Flyer, por la corrección de deriva ocasionada por el viento. Una vez que estoy bien cerquita del suelo, piso pedal para enderezar el Flyer, y en cuanto se endereza estoy fuera de la pista, el viento me sacó, potencia y arriba. Sebastián, mi instructor me dice: ´´tenés que bajar mas el ala que da al viento``.
Segundo intento, con el ala un poquito mas abajo, pero al final estoy fuera de la pista y nuevamente escape.
Sebastián me propone hacer uno él para que yo observe, cuando llegamos a ese momento de darle pedal para enderezar , baja el ala a 20 cm del piso, un aterrizaje de lujo, y me dice: ´´ves que se puede bajar mas el ala, sin temores, vos le decís al avión lo que tiene que hacer``
Voy por mi tercer intento y aterrizo, pero la verdad no fue un lindo aterrizaje.
Me quedé con un poco de enojo y frustración, tan lindos que me salen los aterrizajes sin viento, o con viento frontal y en estas condiciones no podía hacerlo bien. Cuando llego a casa programo el simulador de vuelo en la compu, y le pongo viento cruzado a 90º, si bien no es lo mismo, ni se le acerca, es lo que tengo para practicar todos los días, y de todas formas los primeros resultados eran los mismos que en la realidad.
En los siguientes vuelos no tuvimos viento cruzado, hasta que llegó el día que yo esperaba, viento cruzado y fuerte.
Sebastián me dice: -hoy está bastante feo.
A lo que yo contesto: -es justo lo que estaba esperando.
Ya el despegue fue movido y arriba, a 500 pies, bastante turbulento. Damos unas vueltas, hacemos un poco de coordinación, un giro alrededor de un molino, unas ``s´´ sobre un camino. Hacemos el circuito para aterrizar. Nuevamente estoy en esta situación, descendiendo hacia la pista, corrigiendo la deriva, esta vuelta la pista la veo mas de costado, formando un angulo de 45º con respecto a la nariz. El viento es mas fuerte que en la anterior oportunidad. Me acerco al suelo, ahora es el momento, con decisión y firmeza, convencido de que ahora lo hago bien, piso el pedal, bajo el ala, primero toca la rueda derecha (de donde viene el viento), luego la izquierda y luego la de nariz. Un aterrizaje excelente. Y por supuesto viene el: ``Yahooooooo´´.
Luego me puse a pensar: ¿cuantas cosas en nuestra vida son vientos cruzados?, ¿como las vivimos?, ¿nos quedamos en el enojo o seguimos adelante? ¿nos preparamos y practicamos?, ¿lo intentamos nuevamente?, ¿nos permitimos equivocarnos?. La vida es para disfrutarla y estas cosas que nos suceden son para aprender.

Mantenimiento y chequeo pre-vuelo (final)

En cuanto a un buen descanso, si me alimento bien y si tengo una buena actividad física, me ayudan en mucho. Si a esto le sumo el soltar l...